sábado, 29 de diciembre de 2007

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El otro día me enferme y pase todo el asqueroso día en cama, como mi fiebre era tan alta; estaba lista para delirar, de repente escucho un poema tan hermoso y creí que era parte de mis alucinaciones, pero que tristeza y felicidad me dio: me sentí afortunada porque las palabras que escuhé eran ciertas, pero el mensaje eran unas palabras de Cristián Warnken, columnista del mercurio dedicadas a su hijito que en paz descanse, fue lo mas profundo que he escuchado en cincuenta años y estas partes fueron las que mas llamaron mi atención.

"Lloran las fuentes de agua, ante las que te quedabas en éxtasis mirando caer el agua, el agua que te asombró más que nada en el mundo, el agua de los ríos, el agua de las llaves de agua de la casa, que abrías sin cesar, el agua del mar, oh, tu locura por el agua, Clemente, toda el agua del mundo llora por ti, y mana en nuestras lágrimas."

Y esta es una de las partes que mas me hace llorar

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Llora por ti tu chupete gastado y fiel, que intentamos vanamente botar tantas veces y que ahora te espera sobre la almohada vacía. Lloran por ti las esculturas del Parque de las Esculturas de Pedro de Valdivia, donde fuimos el día antes de tu partida, a correr, a subir al olmo gigante; llora por ti la escultura del ángel sin cabeza que miraste extrañado, llora por ti la librería Ulises, donde estuvimos esa misma tarde y donde hojeaste libros sobre un sillón de cuero. Llora por ti el libro de "Willie, el oso", que te regaló esa tarde Benjamín, el librero, y que no alcancé a leerte."

El final es como para rematar el dolor de tu perdida

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Todos lloran, también tu piscina amada, que te vio, dichoso, nadar, ¡cómo llora desconsolada! Lloran las cosas que tocaste, los lugares donde anduviste, y lloramos nosotros, ya sin lágrimas.

Entonces, ¿por qué ríes, por qué tu cara pura de niño muerto insiste en reír, mientras todos lloran sin consuelo? ¿Por qué ríes, Clemente, amor mío, dolor nuestro?"



sábado, 22 de diciembre de 2007

Jo-jo-jo

Mira cuando ya se acerca navidad, me entra la grandiosa duda del señor Papá noel.
¿A que edad ustedes dejaron de creer en él? piensalo un ratito. Recuerdo cuando tenía 7 años y estaba vuelta loca porque como cualquier niño con ojitos brillosos, grandes y llenos de felicidad, ansiaba con toda mi pequeña alma de criatura inocente que desbordaba el grandioso concepto de regalos regalos y mas regalos, sumado con pretender conocer al viejito pascuero. Que años y me me viene a la mente la cancion "tan pequeña es, tan frágil es".
Ahora puedo sacar mis decepcionantes conclusiones, ¿Por qué ese día mis papás me retaban constantemente para que me valla a acostar y me miraban con una cara de "ojalá que te de sueño rápido pequeña demonio"? .
Algo que siempre me cuestioné y jamás pregunté fue en una navidad donde estabamos cenando y recuerdo muy bien que estaban todos, nadie faltaba en la mesa, yo había vuelto del living para ver si llegaban los regalos; de repente en un dos por tres algo fantastico pasó: tocaron el timbre , se me encendió la cara de impresión y practicamente me fui mas rápido que la niña flash para ver que pasaba, nunca lo olvidaré : vi el arbol lleno de regalos y no podía creerlo. Para mi es mejor no preguntar jamá, ¿como ocurrió? ya no quiero tratar de buscarle una explicación al asunto, porque no quiero que se le valla la magia a ese momento con una respuesta realista, quiero vivir de la fantasía un ratito.
Lo que si creo es que el viejito pascuero es anoréxico (:

viernes, 7 de diciembre de 2007

(:


Pareciera que me ganasen los nervios, mi antipatia no-estudiada es un caso especial, que no quiere llamar la atención, necesita ser libre, tener la franquesa de que las cosas saldran bien, mi alma podrida quiere llegar a un lugar lejano donde no estes tu, pero que no se te venga ala mente el vernaculo y sus extraños sinonimos autistas que no quieren ser leidos.
Mas bien me pondre los zapatos y es mi forma especial de decir adelante Madelyn, porque podrías quedarte en coma en el camino, podrías marchitar, y tu alma podrida no resucitaría, aún tengo esperanzas y sin perífrasis que nos hace acordar a la Sigrid, si no que lo digo claro y sin rodeos.
Mi alma bohemia sonreirá.